El Futuro del Modelo de Desarrollo Europeo

EL RETO DE LA COMPETITIVIDAD
AUDIO: https://youtu.be/JfXUnfXbUQ8
TEXTO (PDF): https://yadi.sk/i/muwLMbla_0Ec9Q
1. El reto de la competitividad es, claramente, el reto central de
cualquier modelo de desarrollo económico. El modelo de desarrollo europeo tiene
que sentar las bases de un posicionamiento competitivo de Europa en el mundo.
Pero este concepto, en sí mismo, puede tener distintas interpretaciones.
2. Habitualmente, interpretamos la competitividad europea en base a
los criterios habituales de competitividad de un territorio situado dentro de
un mercado abierto. Esto es lo que nos lleva a considerar la necesidad de
valorar la competitividad de ese territorio en base a una constante comparación
con la eficiencia y productividad de otros.
3. En particular, en palabras de M.E.PORTER, “El nivel y crecimiento
de la productividad están en función del despliegue de industrias y sectores
industriales en los cuales las empresas de la nación pueden competir con éxito,
y de la naturaleza a lo largo del tiempo de las ventajas competitivas
conseguidas en ellos”
4. Sin embargo, el nuevo contexto actual, que con frecuencia
definimos como la “postglobalización” la significación de la competitividad
externa puede ser sustancialmente distinta. Los poderes regionales como Europa
tienen por sí mismos una dimensión suficiente para permitir el desarrollo
económico, aunque sus empresas no sean competitivas con las de otros
territorios, si Europa mantiene barreras comerciales que lo hacen posible.
5. En ese contexto, la competitividad adquiere ya un contexto
territorial que se superpone al concepto de competitividad de sectores o
empresas que PORTER
6. La apuesta por un contexto mundial abierto y globalizado ha sido
clara mientras Europa ha mantenido un diferencial competitivo sustancial frente
a otras regiones globales. Pero esto está cambiando rápidamente. Y son
crecientes las presiones internas en Europa –como en Estados Unidos- para
empezar a establecer barreras comerciales frente a los competidores asiáticos.
7. Si se mantiene la apertura comercial que ha dominado la economía
mundial hasta ahora, la competitividad europea deberá necesariamente defenderse
en base a asegurar la competitividad mundial de determinados sectores y
empresas, apostando por el desarrollo y fortalecimiento de los mismos.
8. Sin embargo, si avanzamos hacia un mundo económicamente más
regionalizado y con mayores barreras comerciales, es posible defender empresas
y sectores no competitivos y apostar por la mejora de su competitividad a largo
plazo.
9. En este tipo de posicionamiento competitivo, Europa puede apostar
por defender empresas y sectores aparentemente no competitivos si se entiende
que, por unas u otras razones, ello es positivo para la sociedad o la economía
europeas desde una perspectiva de muy largo plazo. Al contrario, en una
economía abierta, es sólo la competitividad de corto plazo de empresas y
sectores la que determina la evolución positiva o negativa de la economía de un
territorio.